elPeriódico.com 14/04/2008
Encuentro María, sentada junto a la foto de su marido, con sus hijos Manuel, Anselmo y Basilisa.
Foto: FERRAN NADEU
• Tres hermanos recuerdan en una
celebración familiar su llegada al barrio, donde levantaron seis casas que
podrían ser derruidas
• La madre cumple hoy 101 años
Corría el año 1949, cuando tantas familias, huyendo del
subdesarrollo andaluz, llegaban a la capital catalana en busca de una esperanza.
Una de ellas, formada por Francisco Millán, su esposa, María Santoyo, y sus
siete hijos, se reunía el 17 de septiembre con otros siete de su sangre, que dos
años antes también habían dejado su pueblo natal de Cabra del Santo Cristo
(Jaén) y se habían instalado en una pequeña barraca en lo alto de la ciudad. En
la montaña del Carmel, en la calle de Marsans Rof. Durante un tiempo, los 16
compartieron chabola y penurias.
En 1951, entre todos, niños incluidos, y tras comprar Francisco un terreno,
empezaron a levantar con sus manos una casa en la calle de Alguer, entre Murtra
y Santuaris. Con el tiempo la familia acabaría haciendo cinco más, que de
aprobarse el actual plan municipal de reforma desaparecerán. Francisco ya no lo
verá. María, que sigue al pie del cañón, y aún en el barrio, quizá sí. Aunque
llegado el momento sus hijos le evitarán el disgusto. Porque la vida de María
suma hoy otro año. Y ya van 101.
Paleta en las horas libres
Francisco no era paleta, como tampoco lo eran la mayoría de los que edificaron
sus casas en el Carmel. Era zapatero y se acabó empleando durante 27 años en el
Hospital Militar, limpiando primero, en radiología después. Pero la falta de
oficio no le amedrentó para ponerse manos a la obra en los ratos que le permitía
su trabajo.
Lo recordaban el sábado pasado tres de sus hijos, dos de los cuales siguen
viviendo en el barrio y en dos de aquellas casas, durante una primera
celebración familiar del cumpleaños de María. Y es que los 101 años bien valen
más de un festejo. Hoy se hará el segundo.
La abuela asentía a cada una de las explicaciones de sus hijos, con una sonrisa
de nostalgia, pese a la dureza de los tiempos vividos. Así, Basilisa, la niña de
13 años que bajaba cada día por la montaña para ir a la fuente de la calle de
Calderón de la Barca a recoger agua para las obras y la casa, teme que ahora, a
sus 70 años, acabe perdiendo las vistas que le brindan su vivienda, incluida la
del Montseny. "Si al final tiene que ocurrir, yo quiero que mi nueva casa
haga esquina y sea bien alta. Si no, me matan", pedía.
Su hermano Anselmo, de 62 años, ni esquina. Solo su casa en Murtra con Alguer.
Aunque ya hace muchos años que dejó de escuchar el sonido del tren que pasaba
por Sant Andreu, algo que le gustaba tanto como jugar a oír el eco de sus gritos
infantiles en una montaña prácticamente deshabitada, no quiere escuchar la
palabra mudanza. Quiere seguir exactamente en el mismo lugar que entonces, y que
ahora. "¿Qué tienen con el Carmel? Antes decían que era un barrio marginado,
no querían venir ni los taxistas. Y ahora resulta que es el balcón de
Barcelona", se preguntaba Francis Espino, su esposa, que llegó al barrio
procedente de Lleida con 19 años, y se quedó. Como el hijo del matrimonio, que
vive en Calderón de la Barca, donde la socorrida fuente.
Quien se marchó hace unos años del Carmel fue otro hijo de María, Manuel, ahora
con 76 años. Vive en Monistrol de Montserrat (Bages), pero no deja de volver. Le
ofende uno de los principales argumentos para la reforma bloqueada por la
oposición: acabar con las infraviviendas. La suya, dice, la que él ayudó a
construir en el número 24 de la calle de Alguer, y que luego vendió, para nada
lo es. "Claro que podrían mejorar con un ascensor o arreglando el terreno
para subir, pero las casas están bien", defendía. Y recordaba: "Aquí no
había calles, ni luz. Había muchos campos, un manicomio..."
Y María escuchaba, y volvía a asentir cuando Basilisa recordaba que en los años
50 su madre se pegaba unas caminatas de mil demonios para ir al mercado del
Paral.lel. Y la abuela sonreía otra vez, con la mirada, plácida, fija en los
suyos.