HOMENAJE A ANTONIO LUQUE ALAYA DE SUS ANTIGUOS ALUMNOS

 

Casi la mitad de los que fueran alumnos de Antonio Luque Alaya arroparon a su maestro y esposa en un emotivo día lleno de recuerdos y reencuentros.

 Coincidiendo con su participación como colaborador en la revista Contraluz, donde el maestro de tan grato recuerdo ha escrito sobre sus años de docencia en nuestra localidad, algunos de sus antiguos alumnos le organizaron un homenaje transcurridos más de treinta años desde su llegada.

 Durante la comida de homenaje, que se hizo coincidir con la que organizó la Asociación Cultural Cerdá y Rico, se produjeron mágicos momentos llenos de emoción en los que el homenajeado pudo comprobar el enorme cariño con el que se le sigue recordando. Al término de la comida fue obsequiado con un olivo de plata y a Carmen, su mujer se le entregó un ramo de flores.

 Algunos de los alumnos asistentes llevábamos más de veinte años sin vernos, por lo que el acto también sirvió para el reencuentro con los que fueron amigos en la infancia. Otros por obligaciones laborales, no pudieron asistir, pero todos estábamos presentes.

 MAESTRO con mayúsculas, Antonio Luque rompió moldes en lo que a enseñanza se refiere. Su llegada en 1971 supuso toda una revolución en los métodos educativos. Educó a sus alumnos en libertad durante unos años en los que aún subsistían los castigos corporales, inculcó valores tan importantes como el respeto a los demás, hizo amenas sus clases con formas de enseñar que parecían juegos, no dejando por ello descuidada la labor docente pues, los que tuvimos la suerte de ser alumnos suyos aprendimos como el que más, eso sí, divirtiéndonos.

 Gracias Antonio por todo lo que nos diste.