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EFE
granada. La escritora Luisa
González, autora de la recién publicada novela El buscador de guacas
(Edhasa) considera que su escritura, con la que combate cierta sensación
de desarraigo y de melancolía por la infancia perdida, más que apoyarse en
el lenguaje del realismo mágico, opta por lo "real maravilloso". González,
nacida en 1967 en Cabra del Santo Cristo (Jaén) aunque residente en
Tarragona desde niña, explicó ayer que en esta novela corta narra el final
de una época en un territorio, esa Andalucía profunda que ella conoció en
sus estancias de verano, donde las historias verdaderas se funden con
otras que quizás no lo sean tanto. "El desarraigo está latente en todo lo
que he escrito", afirmó esta escritora que se dio a conocer con el cuento
Palabras, que ganó el Premio Relatos de Mujer.
En rueda de prensa, la narradora reconoció que en esta
novela comenzó "la casa por el tejado", cuando un amigo suyo colombiano le
explicó que su padre había sido buscador de guacas (tesoros escondidos),
una palabra que la subyugó y que le llevó a titular así su siguiente
novela, la epopeya de Lionel Pereira, buscador de tesoros perdidos en un
pueblo de la Andalucía de finales del XIX.
González sitúa la historia en El Salado, un
imaginario pueblo sureño que comienza a verse afectado por la crisis de la
industria del esparto justo en el momento en el que una línea de tren
parecía que iba a conectar para siempre a este perdido villorrio con el
mundo moderno, pero en cuyo camino se encuentra un barranco de 300 metros
que se convirtió en barrera casi infranqueable.
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