PREPARANDO LA NATIVIDAD DEL SEÑOR

 

Luis Velasco de la Coba. Cabra del santo Cristo (Jaén)

Cuando aún no hemos finalizado el mes de noviembre basta darse un paseo por las ciudades y contemplar los escaparates de los comercios para darnos cuenta de que el otro “espíritu” de la Navidad ya esta aquí. Hay que adelantar los días de consumo, los días de negocio, al fin y al cabo en lo que se ha dado en llamar la sociedad de consumo de lo que se trata es de comercializar hasta las ilusiones de las personas creando un ambiente que lo haga posible.

 

La Navidad que nos trae al niño Dios, ya esta entre nosotros. Emmanuel “Dios con nosotros” (Lc 1,23) pasea ya por nuestras calles, por nuestras plazas. Los que tengan mejor suerte encontrarán algún “techo”, alguna “cama” que les abrigue de la noche gélida. Otros, bastantes, oirán la misma voz que hace XXI siglo escucharon María Y José cuando buscaban algún albergue donde abrigarse del frío: “No hay sitio en la posada” (Lc 2,7).

 

En el año 2005 y con tanto como se dice invertir en políticas sociales aún hay municipios, como es el de Cabra del santo Cristo, que carecen de un mínimo de infraestructura que permita una primera atención asistencial al inmigrante que llega hasta la localidad buscando unos jornales en el campo durante la recolección de la aceituna. El miedo a la voz de “llamada” será, quizás, lo que justifica la indiferencia  que hacia esta situación se muestra, año tras año, desde la concejalia de bienestar social del Excmo. Ayuntamiento de la localidad.

 

Desde Cáritas parroquial las religiosas de Cristo Crucificado con la colaboración de seglares de la parroquia están disponiendo del ropero parroquial para prestar una primera atención al colectivo de inmigrantes que hasta su casa acuden buscando algo de ropa limpia. Esta labor asistencial y social permite, desde el silencio y el desinterés, que muchas personas que llegan a Cabra del Santo Cristo puedan encontrar un calor y una humanidad que les haga menos dolorosa su situación personal y familiar. Las Hermanas de Cristo Crucificado, Cáritas parroquial y sus colaboradoras hacen posible que los que hasta ésta localidad llegan se sientan un poco más y mejor acogidos favoreciendo así, sin duda alguna, la imagen y hospitalidad de los cabrileños.