Entorno a una pétrea mole
Foto: diario Jaén
Cuando el viajero se adentra en la
sinuosa carretera que conduce hasta Cabra del Santo Cristo, en Sierra Mágina,
tiene la sensación de penetrar en un mundo aislado y sombrío. Al avistar las
yermas tierras propicias a la actividad cinegética, el sentimiento de lejanía
se intensifica. Al llegar, no obstante hasta la población quedará sorprendido
contemplando la mole de piedra de su Iglesia Parroquial, Santuario del
Santísimo Cristo de Burgos. Es un templo soberbio del prebarroco andaluz en el
que sobresale el retablo del siglo XVIII. En la plaza y cerca de la iglesia, se
levanta la Casa Grande, construcción de corte mudéjar construida en el siglo
XVIII como hospedería. En esta localidad vivió el fotógrafo alicantino,
paisano de Azorín, Arturo Cerdá y Rico el fotógrafo de la micro historia de
Cabra en donde se construyó una casa. Es la vieja Cabrilla, fronteriza entre
los reinos árabes y los cristianos, construida no lejos del cerro San Juan en
donde otras civilizaciones tuvieron asiento. Un pueblo en cuyo nombre lleva
grabada la leyenda del Santo Cristo de Burgos que se quedó en este lugar, en el
Nicho de la Legua, para darle nombre a una población espaciosa que en la
actualidad ha visto cómo muchos de sus edificios se vacían pero manteniendo su
enhiesta prestancia en aquellas sierras.