Entorno a una pétrea mole

Foto: diario Jaén

wpe1.jpg (37785 bytes) Cuando el viajero se adentra en la sinuosa carretera que conduce hasta Cabra del Santo Cristo, en Sierra Mágina, tiene la sensación de penetrar en un mundo aislado y sombrío. Al avistar las yermas tierras propicias a la actividad cinegética, el sentimiento de lejanía se intensifica. Al llegar, no obstante hasta la población quedará sorprendido contemplando la mole de piedra de su Iglesia Parroquial, Santuario del Santísimo Cristo de Burgos. Es un templo soberbio del prebarroco andaluz en el que sobresale el retablo del siglo XVIII. En la plaza y cerca de la iglesia, se levanta la Casa Grande, construcción de corte mudéjar construida en el siglo XVIII como hospedería. En esta localidad vivió el fotógrafo alicantino, paisano de Azorín, Arturo Cerdá y Rico el fotógrafo de la micro historia de Cabra en donde se construyó una casa. Es la vieja Cabrilla, fronteriza entre los reinos árabes y los cristianos, construida no lejos del cerro San Juan en donde otras civilizaciones tuvieron asiento. Un pueblo en cuyo nombre lleva grabada la leyenda del Santo Cristo de Burgos que se quedó en este lugar, en el Nicho de la Legua, para darle nombre a una población espaciosa que en la actualidad ha visto cómo muchos de sus edificios se vacían pero manteniendo su enhiesta prestancia en aquellas sierras.