LO QUE EL SANTO CRISTO HA UNIDO...

DIARIO DE BURGOS 15/09/2003

El 20 de enero de 1637 un arriero paró a pasar la noche en una posada de Cabrilla, un pueblo de Jaén. Su destino era la localidad sevillana de Guadix donde tenía que entregar un lienzo con la imagen del Santo Cristo de Burgos. Durante la noche, la mesonera, que tenía un brazo inutilizado, quiso ver la obra que el caminante llevaba. La abrió y en cuanto la tocó se le curó el brazo. Salió a la calle llena de alboroto y contando a sus vecinos aquel milagro. Enseguida el cuadro fue llevado a la iglesia. Los vecinos de Cabrillas querían quedárselo pero el arriero se oponía. Cuando se disponía a irse de la localidad, la mula que cargaba la imagen se cayó. «Estaba claro que el Santo Cristo quería quedarse en Cabra», apunta Pilar Olmedo, vicehermana de la Hermandad de la Esclavitud del Santo Cristo de Burgos de Cabra. Desde ese año la vida cambió en el pueblo. Cabrilla cambió su nombre por Cabra de Santo Cristo y la imagen pasó a ser venerada como patrón del pueblo. Cabra comenzó a ser un lugar de peregrinaje para la gente del entorno. Cuenta Olmedo que el milagro de la mesonera no fue el único. Un año después una larga sequía amenazaba los campos. Lo sacaron en rogativa y «en ese mismo momento comenzó a llover», matiza. Algo más sorprendente ocurrió en otra ocasión. «La imagen empezó a sudar por un costado, era milagroso». Actualmente el Santo Cristo de Burgos preside el altar barroco de la iglesia de Cabra. No es el mismo que antaño maravilló a los creyentes ya que aquel fue una víctima más de la Guerra Civil. Pero sigue despertando el mismo fervor entre los cabrillenses. Esta historia fue recordada ayer en el Salón Rojo del Teatro Principal, donde acudieron 22 personas de Cabra que se han desplazado a Burgos para celebrar la fiesta de la Santa Cruz. Desde los años sesenta vienen todos los 14 de septiembre. En esta ocasión estuvieron acompañados por otras cofradías de Sevilla y Murcia. El alcalde de la ciudad, Juan Carlos Aparicio, saludó uno a uno a los miembros de las distintas delegaciones abogando por «encontrar lo que nos une para que tengamos motivos de encuentro y colaboración». Así deseó la continuidad de las citas que reúnen a las dos delegaciones en agosto en Cabra y en septiembre en Burgos. Los mismos deseos tuvo el alcalde de Cabra. José Rubio Santoyo recordó cómo año a año desde los sesenta tienen lugar estos encuentros. Junto a Aparicio estuvieron otros concejales tanto populares como socialistas que quisieron dar la bienvenida a sevillanos, jienenses y murcianos. Entre ellos estaba Gema Conde. La concejala de Familia, Juventud, Mujer y Participación Ciudadana viajó el pasado mes de agosto hasta Jaén y aseguró haberse sentido maravillada por el fervor que rodea al Santo Cristo en Cabra. «Es muy bonita la devoción con la que allí se vive la fiesta, mucho mayor que la de aquí. Fue impresionante ver a la gente hacer cola para besar el lienzo del Santo Cristo y ver cómo lloraban al introducirlo en la iglesia. Se me ponían la carne de gallina», indica. El grupo de Cabra llegó el sábado a la capital. El último acto de su fin de semana en Burgos fue una celebración religiosa en la Capilla de Santa Tecla de la Catedral burgalesa. Esta mañana temprano partían para tierras andaluza