JAENCIANAS
Estudios de Mágina
VICENTE OYA RODRÍGUEZ/

EN algún momento he dicho que Sierra Mágina sí tiene quien le escriba. Vuelvo hoy sobre el tema porque, con la puntualidad acostumbrada, el Colectivo de Investigadores de Sierra Mágina, que responde a las siglas Cisma , acaba de lanzar su convocatoria anual de las Jornadas de Sierra Mágina. Se trata ya de la edición número XXI y estará dedicada al Patrimonio Cultural en la comarca. La reunión va a ser en Cabra del Santo Cristo el próximo día 4 de octubre. No solamente tiene quien le escriba sino que, a través de un buen grupo de estudiantes, tiene quien la investigue en su historia y quien la divulgue en sus bellezas naturales y, como en este caso, en su rico variado patrimonio.

Toda la amplia comarca de Sierra Mágina, en la vieja frontera de Castilla, por Jaén, con el reino nazarita de Granada, tuvo un especial protagonismo durante la larga etapa musulmana. Desde entonces, y mucho antes, a través de otras civilizaciones y culturas, sus pueblos, villas y ciudades, que destacan por la belleza de sus paisajes, supeditados al altivo Almadén, forjaron y definieron sus núcleos urbanos de mucho sabor plástico con la nobleza de sus castillos y el valor artístico y espiritual de sus templos con las torres recortando sus siluetas en los espacios. Tradicionalmente Sierra Mágina ha sido una zona deprimida con una economía basada en una agricultura que arrastraba un retraso secular por no estar suficientemente mecanizada, y a la que se unía un escaso aprovechamiento de sus aguas, el monocultivo del olivo y una ganadería de explotación familiar. A este retraso contribuyeron sus deficientes comunicaciones y la carencia de unas adecuadas infraestructuras, que habían de ser determinantes de su aislamiento. El Parque Natural de Sierra Mágina, con una superficie de más de veinte mil hectáreas y una población superior a los cuarenta mil habitantes, juntamente con la Asociación para el Desarrollo Rural y la Denominación de Origen de sus aceites, están forjando una comarca distinta, mejor comunicada, más abierta al exterior, con la explotación de sus recursos naturales.