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Rafael Abolafia / Jaén
El inmenso mar de olivos ha cambiado de color de forma paulatina. Del
tradicional verde aceituna ha pasado a un marrón pardusco y sombrío. Las
heladas han originado la muerte de los árboles. La savia se ha secado y
no llega a las ramas. Los agricultores de la zona dan por perdidas, al
menos, las dos próximas cosechas. Otros ya han comenzado a utilizar un
método mucho más radical: Cortar los olivos desde la raíz para acelerar
la recuperación sobre todo de las estacas más jóvenes.
Ayuntamientos, organizaciones agrarias, comunidades de regantes,
cooperativas, sindicatos y agricultores coinciden en señalar el carácter
catastrófico de la situación. Hablan de pérdidas millonarias que
afectarán gravemente al futuro del sector. De hecho, los representantes
de los afectados están llamados a una reunión que se celebrará en Huelma
el próximo viernes y en la que se analizarán acciones de protesta.
Exigen al Gobierno central que declare la comarca como zona
catastrófica. Y es que los agricultores aseguran que las ayudas
articuladas hasta ahora son insuficientes: “Sólo cubren la cosecha de
este año, pero nadie me va a pagar a mí los árboles que he tenido que
cortar y que estarán sin producir seis o siete años”, explica un
agricultor de Cambil, uno de los municipios más afectados.
Los daños son también cuantiosos en Noalejo, Campillo de Arenas,
Cárcheles y Huelma, la llamada “zona cero” de las nevadas de enero. En
esas localidades se llegaron a alcanzar temperaturas de hasta veinte
grados bajo cero, algo que ni los duros olivos pudieron soportar. Los
efectos se han dejado notar ahora. Basta con levantar la corteza de los
árboles para apreciar que la madera está ennegrecida como consecuencia
del frío y la sequía. Sólo las raíces, más resguardadas, han podido
sobrevivir. Además, han comenzado a proliferar plagas, como el
barrenillo o la polilla, que amenazan con destruir las pocas
explotaciones que han quedado sanas.
Campillo de Arenas constituye uno de los ejemplos más preocupantes. Casi
todos los vecinos tienen alguna vinculación con la agricultura, bien
como propietarios de minifundios o bien como trabajadores. El término
municipal cuenta con algo más de 11.000 hectáreas, de las que casi 8.000
son de olivar. De ellas, el ochenta por ciento está gravemente afectado
y más de la mitad necesitará “tratamientos intensivos” de corta. El
panorama de Campillo es fácilmente aplicable a la vecina localidad de
Noalejo, a Cárcheles, a Cambil, a Huelma, a Cabra de Santo Cristo, a
Pegalajar...
Con este panorama no es de extrañar que los vecinos hayan comenzado a
movilizarse. De hecho, el pasado fin de semana comenzaron la recogida de
firmas en varios de los municipios más afectados. Hasta el momento han
recabado más de 5.000 apoyos y esperan alcanzar los 50.000. El objetivo
es conseguir el respaldo suficiente para arropar la solicitud de zona
catastrófica y así poder aspirar a ayudas de mayor envergadura. Con el
pataleo como único recurso, el agricultor de Mágina maldice la peor
helada del siglo en la zona, unas nieves que han dejado el tan manido
mar de olivos convertido en un desierto.
Testimonios
-MANUEL VEGA LÓPEZ
Campillo de Arenas
“Tengo aproximadamente unos mil olivos y creo que voy a tener que
cortalos todos, porque están muertos. Muy pocos se salvarán. Es la única
solución para esta catástrofe. Aquel que crea que van a llegar las
ayudas se puede quedar esperando”.
-Joaquín sánchez
Noalejo
“Yo mismo planté mis olivas hace ahora 17 años. Las he criado, las he
visto crecer y ahora estaban comenzando a dar rendimiento. Las he
perdido todas. Precisarán unos diez años para volver a ser lo que
fueron. Necesitamos las ayudas de la Administración”.
-Bartolomé García
Huelma
“La ola de frío hizo ha hecho mucho daño en el pueblo. Casi todas las
olivas están afectadas, aunque unas más que otras. Muchas habrá que
cortalas desde abajo, a otras se les tendrá que hacer una poda drástica
y la mayoría ha perdido las dos próximas cosechas”.
-Francisco Castro
Cambil
“La situación en todo el término de Cambil está peor de lo que
pensábamos. En determinadas zonas, habrá que cruzar todas las olivas de
arriba a abajo y dejar sólo el troncón. Y lo peor es que todavía no nos
ha llegado ninguna ayuda”.
-JOSÉ CARDENETE
Cabra del Santo Cristo
“Trabajo en el campo y veo todos los días la ruina en la que se ha
convertido el olivar de la zona. Hay algunas explotaciones en las que se
ha perdido todo, porque los olivos se han secado y no hay más remedio
que cortalos de raíz y empezar de nuevo”. |