Las heladas dejan el mar de olivos de Mágina convertido en un desierto

Una situación dramática. Las heladas provocadas por la ola de frío y nieve de los meses de enero y febrero han dejado un panorama desolador en Sierra Mágina. La gran mayoría de los dieciséis municipios de la comarca ha visto cómo en los últimos dos meses su principal línea de flotación económica, el olivar, ha comenzado a hundirse.

   
 

Rafael Abolafia / Jaén
El inmenso mar de olivos ha cambiado de color de forma paulatina. Del tradicional verde aceituna ha pasado a un marrón pardusco y sombrío. Las heladas han originado la muerte de los árboles. La savia se ha secado y no llega a las ramas. Los agricultores de la zona dan por perdidas, al menos, las dos próximas cosechas. Otros ya han comenzado a utilizar un método mucho más radical: Cortar los olivos desde la raíz para acelerar la recuperación sobre todo de las estacas más jóvenes.
Ayuntamientos, organizaciones agrarias, comunidades de regantes, cooperativas, sindicatos y agricultores coinciden en señalar el carácter catastrófico de la situación. Hablan de pérdidas millonarias que afectarán gravemente al futuro del sector. De hecho, los representantes de los afectados están llamados a una reunión que se celebrará en Huelma el próximo viernes y en la que se analizarán acciones de protesta. Exigen al Gobierno central que declare la comarca como zona catastrófica. Y es que los agricultores aseguran que las ayudas articuladas hasta ahora son insuficientes: “Sólo cubren la cosecha de este año, pero nadie me va a pagar a mí los árboles que he tenido que cortar y que estarán sin producir seis o siete años”, explica un agricultor de Cambil, uno de los municipios más afectados.
Los daños son también cuantiosos en Noalejo, Campillo de Arenas, Cárcheles y Huelma, la llamada “zona cero” de las nevadas de enero. En esas localidades se llegaron a alcanzar temperaturas de hasta veinte grados bajo cero, algo que ni los duros olivos pudieron soportar. Los efectos se han dejado notar ahora. Basta con levantar la corteza de los árboles para apreciar que la madera está ennegrecida como consecuencia del frío y la sequía. Sólo las raíces, más resguardadas, han podido sobrevivir. Además, han comenzado a proliferar plagas, como el barrenillo o la polilla, que amenazan con destruir las pocas explotaciones que han quedado sanas.
Campillo de Arenas constituye uno de los ejemplos más preocupantes. Casi todos los vecinos tienen alguna vinculación con la agricultura, bien como propietarios de minifundios o bien como trabajadores. El término municipal cuenta con algo más de 11.000 hectáreas, de las que casi 8.000 son de olivar. De ellas, el ochenta por ciento está gravemente afectado y más de la mitad necesitará “tratamientos intensivos” de corta. El panorama de Campillo es fácilmente aplicable a la vecina localidad de Noalejo, a Cárcheles, a Cambil, a Huelma, a Cabra de Santo Cristo, a Pegalajar...
Con este panorama no es de extrañar que los vecinos hayan comenzado a movilizarse. De hecho, el pasado fin de semana comenzaron la recogida de firmas en varios de los municipios más afectados. Hasta el momento han recabado más de 5.000 apoyos y esperan alcanzar los 50.000. El objetivo es conseguir el respaldo suficiente para arropar la solicitud de zona catastrófica y así poder aspirar a ayudas de mayor envergadura. Con el pataleo como único recurso, el agricultor de Mágina maldice la peor helada del siglo en la zona, unas nieves que han dejado el tan manido mar de olivos convertido en un desierto.

Testimonios
-MANUEL VEGA LÓPEZ
Campillo de Arenas

“Tengo aproximadamente unos mil olivos y creo que voy a tener que cortalos todos, porque están muertos. Muy pocos se salvarán. Es la única solución para esta catástrofe. Aquel que crea que van a llegar las ayudas se puede quedar esperando”.

-Joaquín sánchez
Noalejo

“Yo mismo planté mis olivas hace ahora 17 años. Las he criado, las he visto crecer y ahora estaban comenzando a dar rendimiento. Las he perdido todas. Precisarán unos diez años para volver a ser lo que fueron. Necesitamos las ayudas de la Administración”.

-Bartolomé García
Huelma

“La ola de frío hizo ha hecho mucho daño en el pueblo. Casi todas las olivas están afectadas, aunque unas más que otras. Muchas habrá que cortalas desde abajo, a otras se les tendrá que hacer una poda drástica y la mayoría ha perdido las dos próximas cosechas”.

-Francisco Castro
Cambil

“La situación en todo el término de Cambil está peor de lo que pensábamos. En determinadas zonas, habrá que cruzar todas las olivas de arriba a abajo y dejar sólo el troncón. Y lo peor es que todavía no nos ha llegado ninguna ayuda”.

-JOSÉ CARDENETE
Cabra del Santo Cristo

“Trabajo en el campo y veo todos los días la ruina en la que se ha convertido el olivar de la zona. Hay algunas explotaciones en las que se ha perdido todo, porque los olivos se han secado y no hay más remedio que cortalos de raíz y empezar de nuevo”.