San Juan Bautista, Precursor de Cristo

 

 

Luis Velasco de la Coba.- Cabra del Santo Cristo (Jaén)

El pasado día 5 de Noviembre de 2005 el párroco de Cabra del santo Cristo, Rvdo. D. Luis Velasco, bendecía el segundo cuadro de una serie de seis que están en proyecto y que vendrán a embellecer el crucero del templo parroquial de “Ntra. Sra. de la Expectación” de la localidad. Se trata de un lienzo un cuadro de san Juan Bautista pintado en óleo sobre lienzo de 1’60 mts por 1’20 mts. El trabajo es réplica del original de un apostolado anónimo traído por el Arzobispo Ascargorta a finales del siglo XVII a la Catedral de Granada.  Dña Cristina Megia, licenciada en bellas artes por la Universidad de Sevilla, es su autora.

 

Dª Pilar Olmedo Herranz junto al cuadro que ha donadoEl trabajo es réplica del original de un apostolado anónimo traído por el Arzobispo Ascargorta a finales del siglo XVII a la Catedral de Granada.  Dña Cristina Megia, licenciada en bellas artes por la Universidad de Sevilla, es su autora.  Ha sido Dña. Pilar  Olmedo Herranz la bienhechora que ha tenido ha bien sufragar íntegramente el cuadro de san Juan Bautista. A ella,  y desde esta página, ésta comunidad

parroquial de Cabra del santo Cristo le da las gracias.

San Juan Bautista es uno de los santos más extraordinarios. De san Juan Bautista  la liturgia católica celebra su nacimiento - 24 de junio - su muerte como mártir - el 29 de agosto -.  Se puede decir que a san Juan Bautista, el Precursor de Cristo, lo “canonizo” Jesús cuando le dedicó repetidas alabanzas: “Es profeta y más que profeta”, “es el mayor de los nacidos de mujer”…

El sobrenombre de Bautista le proviene de su ministerio. Nacido, según algunos, en Judea,  según otros, en Hebrón. Sus padres fueron Zacarías y Elizabeth, prima de la Santísima Virgen.  Juan fue el Precursor de Cristo, el que vino para preparar y alumbrar los caminos del Señor; por esto la Iglesia celebra su nacimiento, como celebra el de Jesús, distinguiéndolo en esto de los demás Santos.  Juan el Bautista anuncia a Cristo no sólo con palabras, como los otros profetas, sino especialmente con una vida análoga a la del Salvador. Nace seis meses antes que Él; su nacimiento es vaticinado y notificado por el ángel Gabriel, como el suyo, y causa en las montañas de Judea una conmoción y regocijo semejantes a los que debían tener lugar poco después en las cercanías de Belén.

El nacimiento de San Juan Bautista es un prodigio, porque no fue obstáculo para él la ancianidad y esterilidad de Isabel, como no lo fue a María su purísima virginidad. En vida oculta y escondida consume los treinta primeros años de su existencia; nadie sabe de él, ni de él nos hablan los evangelistas, como tampoco nos hablan de Jesús en aquel mismo período, en que quedan ambos como eclipsados.

Cuadro de San Juan BautistaTruena la voz del Bautista en las márgenes de aquel río, síguenle las turbas, incrépanle los fariseos... Juan habla con libertad a los pobres y a los poderosos. Hay quien le cree el Mesías. Hay quien escucha su voz como la Buena Nueva prometida, cuando en realidad no es más que su prólogo. Bien claro Juan lo afirma: "Está para venir otro más poderoso que yo, al cual yo no soy digno de desatar la correa de su calzado".

            Pronto se extiende el renombre de su virtud, y aumenta la veneración del pueblo hacia él; los judíos acuden para ser bautizados, enfervorizados por sus palabras. Mientras predica y bautiza anuncia un bautismo perfecto: "Yo bautizo en el agua y por la penitencia, y el que vendrá, en el Espíritu Santo y el fuego".  Y cuando Jesús se acerca al Jordán para ser por él bautizado, Juan no se atreve a hacerlo. "¿Tú vienes a mí, cuando yo debería ser bautizado por Ti?" Mas Jesús insiste, y le bautiza entonces. Encarcelado por Herodes Antipas por haberse atrevido a reprimir y censurar su conducta y vida escandalosa, le llega la noticia de que Jesús ha empezado su ministerio público. Jesús, por su parte, en su predicación asegura a los judíos que entre todos los hombres de la tierra no hay un profeta más grande que Juan.

Se ignora cuánto tiempo pasó en la cárcel. Aconteció que con motivo de una fiesta en celebración del nacimiento de Herodes, cuando el vino y los manjares y las danzas exaltaban a todos, Salomé, hija de Herodías, esposa ilegítima del rey, bailó ante Herodes. Entusiasmado éste, prometió darle cuanto pidiera, aunque fuese la mitad de su reino. Instigada por su madre, pidió Salomé la cabeza del Bautista. Herodes, no osando faltar a su palabra empeñada ante todos, ordenó fuese traída la cabeza de Juan, la cual en una bandeja fue presentada, efectivamente, a Herodías por su hija. Sus discípulos recogieron el cuerpo del Bautista y le dieron sepultura...

Las alegres fogatas que en la noche de la vigilia de San Juan coronan las montañas y alumbran nuestras calles y plazas, no parecen sino un reflejo, que pasa a través de los siglos, del popular alborozo con que fue saludado por los vecinos de Judea el nacimiento de uno de los santos más populares de la Iglesia.

 

               Oración a san Juan Bautista

   ¡Oh Dios  , que suscitaste san Juan Bautista para que preparase a Cristo; el Señor, un pueblo bien dispuesto; concede a tu familia el don de la alegría espiritual y dirige la voluntad de tus hijos por el camino de la salvación y de la paz.

Grupo parroquial junto al cuadro de San Juan Bautista