CON GRAN JUBILO EN LA HERMANA LOCALIDAD DE JIMENA, EL PASADO DOMINGO, REINICIÓ SU CAMINO LA MUY ANTIGUA COFRADÍA DEL SANTO CRISTO DE BURGOS O DE CABRILLA

 

El Dr. Palomino de Ledesma.

   

Cofrades jimenatos con bandera y estandarte del Cristo de Cabrilla    En la pequeña crónica que, con motivo del pasado día 20 de enero, di a la luz en este mismo medio de comunicación, me hacía eco de  la gran solemnidad que habían alcanzado ese día los actos en honor del Santo Cristo de Burgos o de Cabrilla. Debido, básicamente,  a la presencia de una delegación de las cofradías de Semana Santa de la localidad almeriense de Serón y a un grupo, muy importante, de vecinos de Jimena, que estaban trabajando para volver a refundar la hermandad que hasta el año 1971 peregrinaba anualmente a nuestro pueblo en el día 29 de septiembre, primer día de nuestras fiestas patronales –precisamente fue en ese año cuando al pasar de septiembre a agosto se vieron obligados a dejar de venir.

 

    Mas, en ningún momento, aunque la centenaria cofradía de Jimena se deshiciera, sus miembros y descendientes olvidaron su gran devoción al Cristo de Cabrilla, ni tampoco a esa venerable y antigua hermandad, donde habían confraternizado con tan hermosos y entrañables recuerdos en  su peregrinar anual a nuestro pueblo en los primeros días del otoño.

 

    Varios intentos hubo, a lo largo de estos últimos cuarenta años, de restaurar la cofradía, más ha sido ahora cuando han dado sus frutos. Y hoy ya, por fortuna, ese ansiado y añorado anhelo, propio y común también de muchos cabrileños, es ya una feliz realidad.

En torno a 75 cofrades, que para empezar esta muy bien, la conforman. En su mayoría descendientes directos de aquellos hombres y mujeres, de gran nobleza de corazón y férrea devoción al Cristo de Cabrilla, que vinieron a nuestro pueblo hasta 1971, pues por razones lógicas después de cuarenta años ya son pocos los que aún viven de aquel periodo, aunque precisamente son éstos pocos los que permiten que no haya una radical ruptura entre un periodo y otro sino una feliz continuidad. Además por fortuna, han recuperado su antiguo cetro –una verdadera joya artística del siglo XVIII—, su multicolor bandera y su estandarte originarios, amén de otra serie de objetos propios del ajuar cofradiero.

 

    En Jimena, el pasado domingo, día 13 de marzo, fue la fecha elegida para comenzar su actividad ya de una forma totalmente oficial. Tres fueron las actividades programadas por la cofradía, en estrecha colaboración con el Ayuntamiento, cuya alcaldesa los ha apoyado en todo momento y no ha escatimado esfuerzo alguno para este noble fin, asistiendo también  una importante representación de vecinos de Cabra del Santo Cristo, con su alcalde a la cabeza y varios miembros de la Junta de Gobierno de la Hermandad local de la Esclavitud del Santísimo Cristo de Burgos. 

 

    A las 11 de la mañana, en la hermosa sala de conferencias de la biblioteca pública municipal, el Dr. D. Lázaro Gila Medina, profesor de la Universidad de Granada,  impartió una conferencia que tuvo por título “El Santo Cristo de Burgos o de Cabrilla una importante devoción del Barroco Español”.  A lo largo de hora y media, apoyado con numerosas imágenes, fue exponiendo la enorme repercusión que alcanzó en los siglos de la Edad Moderna la llegada a esta localidad, en 1637, de  una copia en pintura de la famosa talla gótica del Cristo de Burgos o de San Agustín. Precisamente esta importante advocación cristífera, causa y origen de toda la devoción,  le dedicó una parte considerable de su intervención, así como a reseñar cómo los burgaleses o los frailes agustinos fueron difundiendo su culto y fervor no sólo por toda España sino también por Hispanoamérica y Filipinas.

 

Un momento de la eucaristía    A las 12 y media fue la Santa Misa, sin duda alguna el acto más importante de todos. Con la bandera, el cetro y el estandarte en el presbiterio, las autoridades de ambas localidades y las juntas de gobierno de las dos cofradías ocupando los primeros bancos, el hermoso templo parroquial de Jimena se quedó pequeño para acoger a todos los feligreses de la parroquia y cabrileños que quisieron participar en tan hermoso acontecimiento.

 

    Muy singular y emocionante fue la intervención del joven párroco de Jimena. Una persona de una excepcional calidad humana y gran preparación intelectual como quedó de manifiesto en su profunda homilía —era el primer domingo de cuaresma y el evangelio narraba las tentaciones de Cristo tras su retiro al desierto—, quien desde el comienzo de la Eucaristía, y lo reiteró en varias ocasiones, dejó muy claro que con todo gozo y alegría abría las puertas del templo parroquial a esta hermandad del Santo Cristo de Burgos, poniéndose a su disposición para todo lo que le necesitaren —a fin de cuentas es su sede canónica—. Realmente es muy gratificante y de agradecer que, en estos difíciles momentos, existan jóvenes sacerdotes lo suficientemente sensibles para captar los sentimientos e ideales de estas buenas gentes que anhelaban refundar la hermandad del Cristo de Cabrilla.

 

Jugando la bandera en la plaza    Tras la Eucaristía y en procesión cívica, precedidos en todo momento por la bandera, el estandarte y el hermano mayor con su hermoso cetro, se fue a la plaza del pueblo y allí entre el tronar de cohetes, el recio sonido de un tambor, palmas, aplausos y vítores,  un intrépido joven bailó o toreó, una y otra vez, la bandera de Cabrilla, como es conocida popularmente.

 

    Para cerrar este feliz acontecimiento, la nueva hermandad ofreció a todos los visitantes la típica comida que sus antepasados ofrecían a sus convecinos en el santuario de Cánava, la Patrona de Jimena, el día 2 de octubre, cuando regresaba de las fiestas de Cabra del Santo Cristo: el Trigo de Cabrilla. Fue un acto de amistosa convivencia y de recordar, viejas y entrañables vivencias.

 

    Finalmente sólo me queda agradecer, personalmente, al Bendito Cristo de Burgos o de Cabrilla el haberme permitido vivir este hermoso acontecimiento, pues en este año se hará realidad algo que he soñado y anhelado multitud de veces: el retorno a Cabra de la cofradía de Jimena. Igualmente quiero manifestar mi enorme alegría y orgullo de ser cabrileño, pues mi Pueblo, con su alcalde a la cabeza, ha sabido estar a la altura de las circunstancias, enviando una nutrida y variada representación a Jimena en este día tan memorable. Dar las gracias, ex toto corde, a los Ayuntamientos de ambas localidades, a todos los miembros de esa querida y entrañable Cofradía y al Sr. Cura Párroco de Jimena por ser un verdadero Pastor.      

un nutrido grupo de cabrileños se desplazaron hasta la localidad hermana  Alcalde y Alcaldesa junto al tradicional trigo  El bolero de Jaén amenizó la comida

Fotos de Francisco Muñoz Garrido