Las obras de la plaza continúan a buen ritmo
A tres meses del final previsto ya se empieza a vislumbrar su nuevo aspecto
Por diversas causas este sitio web ha experimentado un “apagón informativo” que se ha prolongado durante casi dos meses. En ese tiempo no han dejado de llegarnos mensajes de habituales usuarios en los que, sobre todo, se nos insta a continuar informando sobre lo que pueda acontecer en nuestra localidad. Uno de esos usuarios nos decía: “pueblo somos todos; los que viven allí, empadronados o no; de hecho o derecho; los nacidos y emigrados; los hijos de los que se fueron…o los que simplemente se interesan por lo que allí sucede”. Y la verdad es que no descubrimos nada nuevo cuando comprobamos que muchos de esos cabrileños que viven a cientos de kilómetros hacen por este pueblo tanto o más que muchos de sus habituales moradores. Por eso, ya que nosotros mismos residimos fuera de Cabra y así es muy complicado, instamos a todos los cabrileños a que nos ayuden a informar de aquellos hechos que puedan resultar noticiables. Un “e-mail” a webmaster@cabradelsantocristo.com con una foto y unas líneas puede bastar para que todos esos amantes de nuestra localidad continúen unidos a ella pese a la distancia.
Como muchos se podrán imaginar, por la trascendencia del tema y por la polémica suscitada, son las obras de la plaza lo que más interés despierta en este momento, motivo por el que hemos decidido comenzar con este asunto esta nueva etapa. Hemos de dejar bien claro que no resulta fácil sacar buenas fotos si tenemos en cuenta las vallas y las incomodidades propias de una obra y también hemos de insistir en que no será hasta la finalización de la obra cuando se pueda apreciar en toda su plenitud esta reforma.
Una obra que podrá gustar o no, pero lo cierto es que el cambio que ya se empieza a vislumbrar en este entorno no deja a nadie indiferente. Porque no cabe duda de que se trata de una obra muy atrevida y pese a que desde el Ayuntamiento se dijo que no causaría ningún impacto en el entorno, no falta quien opine lo contrario. Creyéndose en su derecho a discrepar, por una parte muchos cabrileños que residiendo en Cabra no han sido consultados ni advertidos por programa alguno de un cambio similar y por otra, los que desde la distancia se siguen interesando porque se sienten pueblo. Y seguramente resultará muy difícil convencerles de lo contrario, entre otras cosas porque de alguna manera se les ha hurtado una parte de su memoria. Porque solo han conocido la plaza de una determinada forma. Con o sin árboles, revestida con unos materiales u otros, pero siempre, desde 1929, manteniendo la misma fisonomía. Ahora no se trata solo de nuevos materiales, sino que esa configuración se ha modificado sustancialmente, lo que ya es obvio desde diversas perspectivas. Si además tenemos en cuenta el cambio tan radical en la elección de los nuevos materiales o el “atrevido” diseño del mobiliario urbano, es normal que ese “shock” se produzca.
Otra cosa es que el resultado pueda gustar a otros muchos. Siempre hemos de aplicar una máxima: “para gustos, los colores”, de ello no hay duda. Porque también es cierto que no falta quien esté de acuerdo con ese cambio, ya que dando por sentada la conveniencia y necesidad de la obra y dejando al margen otras consideraciones, este es un caso típico sobre lo que es más conveniente para que una obra se adapte a un entorno. Si mantenerse fiel a unos cánones e intentar no restar protagonismo a los edificios que circundan ese espacio, o romper con ciertos estereotipos que puedan obedecer a una estética que para algunos pueda resultar trasnochada y de paso intentar que el resultado de esta actuación suponga un atractivo añadido para ese entorno. Puede que lo idóneo hubiese sido hacer esa misma obra en otro lugar. Lo que esta claro es que lo deseable hubiera sido el mayor consenso posible, por lo que viene al caso aquella frase de Machado, don Antonio, bien conocida aunque poco apreciada y practicada, que dice así: "¿Tu verdad? No, la verdad. Y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela". Sea como fuere no hay marcha atrás, así que esperemos que con el tiempo nos acostumbremos y que ese tiempo termine otorgando o quitando razones. Ahora lo importante es que las obras se terminen conforme a lo previsto, algo que a tenor de lo que se aprecia desde fuera parece que se conseguirá.
Y como no hay nada como la imagen para que cada uno saque sus propias conclusiones, publicamos a continuación una serie de fotos con el estado actual de la plaza.
