Longitud: 22 Km. Tiempo: 8 horas. Material: calzado adecuado. Recomendaciones: vehículo de apoyo.
Cabra
del Santo Cristo, 20 de Agosto de 2003. Son las 8,00 de la mañana y el sol ya
empieza a calentar como lo viene haciendo durante todo este caluroso verano.
Como quedamos, nos reunimos todos en la fuente de las monjas, junto a la cruz.
Somos ocho personas y otra más que nos acompañará con una moto adonde lleva
una nevera con un "tentempié" que tomaremos cuando lleguemos al
Chantre. La noche anterior dejamos un vehículo en la Estación.
Partimos sobre las 8,15 horas, bajamos por la plaza hasta la calle Herrera, y por esta hasta la calle Huertas, cuando llegamos al final, cruzamos el puente sobre el barranco y tomamos dirección a la era de la Quinta (el camino al Chantre es bastante más corto si seguimos por el carril que va a los tejares, es decir, al final de la calle Huertas, el que continua recto, pero preferimos hacer el más largo).
Desde la salida de Cabra hasta la cima del Chantre discurriremos por una pista en aceptable estado, aunque si llevan coche de apoyo, es recomendable que sea todo terreno, sobre todo a partir de cruzar el arroyo y en época de lluvias.
Llegamos a las inmediaciones del cerro Nebrillo, lo reconoceremos porque es una zona muy desarbolada y el material predominante en el suelo son yesos. El carril bordea el cerro y tras atravesar un barranco, subimos una ligera pendiente hasta que el terreno vuelve a ser llano. Discurrimos entre olivares y a nuestra izquierda vemos el barranco del arroyo, pronto sale una bifurcación del carril hacia la izquierda. Tomamos esa dirección y a pocos metros cruzamos el arroyo, normalmente va seco en verano, pero en época de lluvias puede llevar caudal (no existe puente, sólo un vado).
A
partir de aquí comenzamos a subir por la ladera del cerro de la Umbría,
cruzándola en diagonal, por lo que no resulta dura su ascensión, aunque si es
prolongada. En el primer tramo y nada más comenzar el ascenso, podemos observar
unas formaciones geológicas de estratos muy curiosas. Después de caminar por
esta zona poco arbolada durante unos 500 metros, entramos en un tramo de pinos y
algún que otro abeto que flanquea el carril, y aunque aún no son de gran
porte, sí que forman un bosque considerable. Resulta muy agradable el paseo por
esta zona boscosa y desde que salimos de Cabra, habremos recorrido unos 6 km.,
aún nos quedarán otros seis para llegar a la cima del Chantre, y los árboles
ya estarán presentes durante todo el camino. A medida que vamos ascendiendo, la
vista de Cabra es más espectacular y paulatinamente vemos como aparece
majestuosa la sierra Mágina tras la sierra de Cabra.
Cuando
llegamos al kilómetro 9 aproximadamente, coronamos la cresta existente entre la
Umbría y el Chantre, justo donde están las antenas de televisión. Desde aquí
podemos divisar los llanos de la Estación y el valle del Guadiana Menor, la
sierra de Cazorla, Mágina, sierra Nevada, sierra de Baza, etc. Poco después de
las antenas se bifurca el carril, nosotros continuamos por el de la izquierda,
ya que el otro se dirige al cortijo del Gamonal y será por aquí por donde
tendremos que tirar a la vuelta para ir en dirección a la Estación.
El camino comienza a serpentear al ser esta la zona final y la más empinada, los pinos nos siguen acompañando, incluso pudimos observar algún tejo en el camino. El olor a hiervas aromáticas se va haciendo cada vez más intenso y las vistas, espectaculares. Las Ramblas con el puente de Arroyo Salado a lo lejos se ven al completo, los pueblos de la Loma, de las Villas, Linares..., media provincia de Jaén y gran parte de la de Granada.
Una
vez en la cima, estaba esperando nuestro compañero que había subido en moto
junto a Andrés, el vigilante del Infoca y que hace turnos de 12 horas alerta de
los posibles incendios que se puedan divisar desde este observatorio. Dentro de
la caseta construida para este fin, una cocina, algunos muebles, la emisora,
mapas de la zona en las paredes y algunos útiles de topografía muy sencillos.
Sacamos unas sillas de la caseta y preparamos unos bocadillos que devoramos y
que acompañamos con un vino fresquito. Incluso fuimos testigos de una falsa
alarma de incendio, pues divisamos humo a lo lejos, Andrés estableció el lugar
aproximado y resultó ser en la zona próxima al puente del Hacho, ya en la
provincia de Granada, puesto al habla con el centro de coordinación que el
Infoca tiene en Granada, le contestaron que eran unos rastrojos que se estaban
quemando con el permiso oportuno.
Después
de casi una hora en la cima, volvimos sobre nuestros pasos hasta las antenas de
televisión y tomamos el carril que salía hacia nuestra izquierda, tras unos 40
minutos desde que salimos del Chantre, llegamos al cortijo del Gamonal, donde se
puede llegar en vehículo por carretera asfaltada dando la vuelta por la
estación (otra ruta más corta sería esta, llegar en coche hasta el Gamonal y
subir a pie, por lo que en una hora estaríamos en el Chantre). Nuestro
compañero motorizado volvió al pueblo para recoger un coche y esperarnos en la
Estación.
A
partir de aquí es donde se nos hizo más duro el camino, pues ya eran las una
del medio día y el calor era fuerte, tierras de labor sin sombra alguna y
además el piso de asfalto y en continua pendiente hasta llegar al cortijo de
Llanolanda, donde hicimos una parada bajo un árbol. Después de hablar entre
nosotros decidimos esperar a nuestro apoyo para que nos fuera a recoger, pero en
ese momento pasó un coche, lo paramos y dos de nosotros marcharon hasta la
Estación, para luego uno de ellos volver con el vehículo que dejamos el día
de antes y recoger al resto.
Sólo
nos faltaban 3 km pues después de Llanolanda, a menos de 2 km estaba el cortijo
de la viña, donde se encuentra la encina centenaria, y de aquí a la Estación
hay poco más de 1 km. Si hubiéramos madrugado un poco más, hubiéramos
completado el recorrido, pero tampoco pretendíamos llegar exhaustos, no merece
la pena.
Una vez en la Estación nos tomamos un aperitivo en la Cantina y luego nos dimos un refrescante baño en la piscina del complejo Vergilia, después de recuperados, nos quedamos a comer. Tras la comida, volvimos a Cabra, pero ya sobre ruedas.
La valoración es muy positiva, pues se trata de una ruta de las más bonitas que se pueden hacer en nuestro pueblo, pero muy poco conocida, por lo que os animamos a hacerla.